En esta entrada comparto el pequeño discurso que hice para el Acto de Homenaje a Jose Antonio López Férnandez en Barcelona. Aunque añadí algunas cosas mas y hable de forma cercana comentando lo que aquí expongo, este es el texto base que redacté a partir de otro que escribió el mismo Jose Antonio sobre su vida, y de las palabras que sus mejores compañeros y amigos le dedicaron en el Acto de homenaje en Badajoz.
Bona nit, Sra presidenta , autoridades…
En primer lugar enhorabuena por la organización de este emotivo acto y gracias en nombre propio y en el de todo el Patronato de Fundación Juan Uña por el homenaje a nuestro amigo y maestro Jose Antonio.
Como si intuyera un final próximo Jose Antonio dejó un escrito donde mostraba su camino desde Valencia de las Torres hasta su jubilación. A través de él vierte su filosofía vital, su ideario y pensamientos más profundos sobre educación, sociedad y humanidad.
Tomando como referencia su voz haré una breve exposición de su historia y del legado educativo que nos ha dejado.
Jose Antonio López , hijo de un vendedor ambulante de pescado, nació en Valencia de las Torres (Badajoz). Una crisis de ventas empujó a su padre a la emigración y este acabó ayudando a construir un embalse de agua en el río Ebro. Emigró cuando Jose Antonio tenía 11 años con su mujer y sus sus ocho hijos, como les ocurrió a tantos y tantos extremeños en los años cincuenta y sesenta. Se trasladaron a un pueblo de Aragón donde se habla catalán.
Jose Antonio y su familia sabían muy bien lo que significaba el desarraigo de la emigración a una tierra extraña con una lengua extraña. Su madre tenía entonces treinta y cinco años, lloraba y lloraba todos los días. Pero, él pensaba que todo se supera en la vida y que la emigración también tuvo aspectos positivos. Mejoró su situación de vida y tanto sus hermanos como él tuvieron otras oportunidades.
A Jose Antonio siempre le apasionó el mundo de la educación desde que con trece años sabía que quería ser maestro. siempre puso en valor la profesión docente, se enorgullecía de ser maestro y recordaba en sus escritos a los que fueron significativos para él como Don Emilio, que estaba orgulloso de que un alumno suyo fuese inspector, o Don Vicente, que fue el que le preparó desinteresadamente para hacer bachillerato y le encarriló por la vía de los estudios. Y es que la palabra maestro, es patrimonio de los que posibilitan un profundo cambio y desarrollo en los demás.
Comenzó su vida profesional en el año 1966 como maestro de la llamada Campaña de Alfabetización en un pueblo aragonés de habla catalana, Fabara (Zaragoza). Como alfabetizador tenía clase sólo por la tarde – noche. Durante el día daba clase en un colegio municipal de Bachillerato sostenido económicamente por el ayuntamiento y por los padres de los alumnos. En aquel colegio municipal se preparaba a los muchachos para el bachillerato elemental. Se examinaban como alumnos libres en el Instituto Gaudí de Reus. Allí impartió clases de Lengua, Matemáticas y de Física…, de todo menos de Latín, que lo daba el cura del pueblo.
Preparaba bachilleres de día y alfabetizaba adultos de noche. Con veinte años llegó a ser director de aquel colegio municipal. De allí se fue a hacer el Servicio Militar, donde también hizo las funciones de maestro de alfabetización de los muchos soldados analfabetos que todavía quedaban en España en los años sesenta.
Posteriormente fue a vivir a un pueblo aragonés también de habla catalana, Calaceite (Teruel). Allí tuvo la suerte de coincidir con una maestra mayor, Carmen. Carmen le abrió los ojos a otro mundo educativo distinto del que había estudiado en la Escuela Normal.
Posteriormente quiso estudiar Pedagogía y entonces eso sólo era posible en Madrid o en Barcelona. Decidió ir a Barcelona aprovechando un concurso de traslado especial para maestros de escuelas suprimidas. Estudió Pedagogía a la vez que trabajaba y era director de una escuela de treinta maestros. Según nos contó Jose Antonio, en Barcelona, en Sant Cugat del Vallés tuvo la experiencia más bonita de su vida profesional ” ser maestro de primero de Primaria”. Jose Antonio nos contó que ya tenía cierto manejo en la difícil tarea de enseñar a leer por su experiencia con los analfabetos y que se lanzó sin red a enseñar a leer a los niños con el método global-natural de Freinet. Sin libro, sin cartilla, sin casi nada. Los niños, folios blancos, la pizarra y el como docente. Comentaba ¡Qué atrevido fui!.
Allí descubrió los matices del oficio de enseñar. Primero de Primaria es un curso difícil pero muy gratificante, eso lo saben todos los maestros y maestras que lo han experimentado. Siempre dijo: «que un docente que no haya trabajado con alumnos de primero de primaria no tiene la alternativa, no es torero de verdad, en todo caso es un buen novillero, pero torero, torero, no”.
Luego vivió de las rentas de aquella experiencia, los muchos años que siendo director daba clase de Lengua Castellana y Catalana en la segunda etapa de la EGB. Durante trece años simultaneó la escuela con clases de Pedagogía a los estudiantes de Magisterio en la Universidad Autónoma de Barcelona y dirigió la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado. Siempre pensaba que dar clases a los de segunda etapa de EGB y a universitarios , era más sencillo que enseñar a los niños de primero de primaria.
Jose Antonio me contaba que tuvo la satisfacción de contribuir a que mejorase la situación escolar de miles de niños andaluces y extremeños que poblaban las grandes ciudades del llamado “cinturón rojo” de Barcelona.
Durante el año 1984/85 viajó en el puente aéreo cada viernes de Barcelona a Madrid para participar en una famosa Comisión de Expertos que elaboró por encargo del Ministro Maravall, unas Bases para el Estatuto del Profesorado. José Antonio en una de sus últimas visitas a nuestro colegio, nos contaba sus experiencias cuando estuvo con Tarradellas y Pujol. En su opinión, Maravall fue el mejor Ministro de Educación de la democracia , el consideraba que con él se fueron las esperanzas de que la democracia trajera una reforma en profundidad del sistema educativo español. En estos momentos pensó que ya no vería nunca hecha realidad la educación con la que tanto había soñado y por la que tanto había luchado y tanto se había arriesgado en la época clandestina. Tomó una decisión, estaba a punto de cumplir los 40 años y se trasladó con su familia a Extremadura. Se retiró del mundanal ruido y entró en la Inspección porque era la manera fácil de venir a Extremadura, que era donde quería vivir el resto de su vida.
En otras ocasiones hablando con Jose Antonio, o preparando alguna clase con él o alguna prueba de oposiciones me contó por qué volvió a Extremadura. Volví porque de adultos no somos mucho más que el niño que fuimos, porque los olores, los sabores y los sonidos de la infancia los llevamos siempre muy dentro. Me vine porque la eterna patria del hombre es la infancia como dice el gran poeta Rilke y mi infancia transcurrió hasta los diez años jugando con el aro y el repión comprado en la Feria de Zafra, en las calles, en las plazas y en el arroyo de mi pueblo, Valencia de las Torres. ¡Qué ricos estaban los berros del arroyo de mi pueblo cuando yo era niño!” El pensaba que somos lo que somos nosotros y lo demás es accidental. Que él era el mismo en Extremadura y en Cataluña, lo que ocurre que estaba en contextos diferentes y el Extremeño, según su opinión, se prestaba peor a la cooperación desde la discrepancia política a lo que se sumaba que, cuando volvió, había déficit de tejido social activo y comprometido. En este sentido Jose Antonio ha sido un potenciador de ese tejido en Extremadura
Estos veinte años en Extremadura, previos a su jubilación, fueron los más tranquilos y apacibles de su vida tanto en lo profesional como en lo personal, y es que en nuestra Extremadura se vive muy bien. No obstante, a pesar de los indudables progresos de los últimos años, consideraba a su jubilación que, la justicia social y la educación de calidad son todavía una meta a conquistar” .
Jose Antonio ha dejado un legado educativo por donde ha ido pasando gracias a su incansable labor por fomentar el desarrollo, a través de la educación. Finalidad que queda establecida en el propio nombre y los estatutos de la Fundación que ahora presido. Jose Antonio fundó y fué el primer presidente de la Fundación Juan Uña contribuyendo a que :
los ciudadanos de Extremadura se identifiquen con su propia realidad y se comprometan en el desarrollo de la misma.
- Ha promovido actuaciones encaminadas a potenciar el prestigio social de los docentes.
- Quiso llevar a cabo modalidades y actividades de formación y autoformación
- Potenció la investigación pedagógica y la evaluación,
- Contribuyó a desarrollar el potencial de aprendizaje y desarrollo de la personalidad de cada ciudadano hasta el máximo de sus posibilidades, compensando dificultades y vulnerabilidad y desarrollando el talento.
- Cuidó y guardó cuidadosamente una joya bibliográfica que forma parte de la biblioteca de la Fundación . La primera edición original del Boletín de la Institución Libre de Enseñanza.
De la Inspección pensaba que era una atalaya privilegiada para observar el hecho educativo ya que los inspectores e inspectoras de educación tienen acceso fácil a cualquier escuela, a cualquier instituto, a cualquier clase, a cualquier servicio educativo, a cualquier documentación. El ejercicio de la inspección le dio una visión muy amplia y creo que muy matizada respecto de cómo funciona la educación en Extremadura. Él pensaba que aprovecharía su jubilación para escribir sobre ello, y que quizá algún día lo que él escribiera podría interesar a alguien…
En Extremadura ha influido decisivamente en compañeros de la Inspección dejando una huella positiva en relación a cómo ejercer esta labor en beneficio de los centros, las familias , los docentes y el alumnado, con su estilo de liderazgo democrático , su lenguaje llano y cercano. En mis tres años de experiencia como inspectora, me acordaba mucho de sus enseñanzas o de los consejos que me dió y volví a releer y considerar de actualidad total, investigaciones y artículos derivados de estas, como el que lleva por título “ la inspección vista por los inspectores” que es de total actualidad. Sin duda, la herramienta que trataba de volver a editar y publicar sobre evaluación de centros docentes, el QUAFE 80, es un documento a recuperar , actualizar y poner en valor. Podemos decir que es el mejor instrumento de autoevaluación institucional que existe.
En muchas ocasiones nos transmitió el daño que hace a la comunidad educativa, la propuesta de expedientes disciplinarios a docentes, sin agotar otras vías y técnicas inspectoras. Creo que Jose Antonio dominaba bien el arte de la mediación y era especialista en salvar Centros Educativos que él consideraba que estaban en la UCI o muy necesitados de cuidados paliativos, a los que era especialista en aplicar tratamientos de choque incrementando la herramienta más preciada para él de la inspección, la presencia en los centros, a través de la visita. Jose Antonio, evaluaba el funcionamiento de los centros de forma eficaz y los comparaba con una orquesta en la que a veces había buenos solistas pero … la orquesta no sonaba bien. Él nos enseñó las mejores técnicas para que estos centros se plantearan objetivos educativos de orquesta eficaz, caracterizándose por ser dialogante, empático y tenaz. Está claro que aplicaba lo que investigó ya que se doctoró con una tesis titulada: ANÁLISIS DEL FUNCIONAMIENTO CUALITATIVO DE LOS CENTROS ESTATALES DE EDUCACIÓN GENERAL BÁSICA DE CATALUÑA. Sus investigaciones se han centrado también en la formación del profesorado y la renovación pedagógica. Colaboró activamente con esta ASOCIACIÓN DE MAESTROS ROSA SENSAT en la que ahora estamos, junto con Marta Mata, Maria Antònia Canals, Maria Teresa Codina, Jordi Cots, Enric Lluch, Anna Maria Roig y Pere Darder i Vila, entre otros.
Jose Antonio siempre tuvo como referencia a la Institución Libre de Enseñanza y la pedagogía de la escuela nueva o activa. Para él la educación no era LLENAR UN CUBO , SINO ENCENDER UN FUEGO. A veces recuerdo cómo simplificaba sus enseñanzas a opositores, diciendo que la función fundamental del maestro es preparar bien las clases, dar las clases y, lo más difícil, comprobar que los alumnos aprenden.
Estaba de acuerdo con la frase de Campalans de que PEDAGOGÍA CON MAYÚSCULA ES POLÍTICA Y POLÍTICA CON MAYÚSCULA ES PEDAGOGÍA. Con amigos de cualquier signo político, independiente de los partidos, ateo pero seguidor de Santa Teresa de Jesús y fan de su libro “Las Fundaciones”, amante de la astrología, siempre se ofrecía a proporcionarte la carta astral de tus hijos a partir de datos simples , como una ayuda para conocer y guiar la trayectoria educativa futura de los mismos. Yo tengo tres, de 17, 14 y 10 años y esas cartas astrales que me hizo cuando eran pequeños, las conservo y las consulto … veces sorprendida de cómo pudo acertar tanto en algunas cosas. Jose Antonio era una persona y un personaje como diría su amigo y compañero Diego Diez. Sobre todo era una persona consecuente en la relación pensamiento y acto. Renunció a la cruz de Alfonso X el Sabio, por no estar de acuerdo con lo que se estaba llevando a cabo en el momento, en relación a la formación del profesorado, otro de los campos en los que investigó : la formación inicial y permanente del profesorado.
Jose Antonio influyó en la formación inicial del profesorado a través de la Fundación Juan Uña. Durante 27 años, muchos docentes que pasaron por nuestra organización salían impregnados de la mejor pedagogía y psicología, antes de incorporarse a su primer trabajo. Al mismo tiempo, influyó decisivamente en los excelentes profesionales que formaron el Patronato, haciendo que investigaran, trabajan para aprender sobre evaluación o sobre Ciudades Educadoras y campos de aprendizaje. Su influencia fue también decisiva en todo lo relativo al liderazgo pedagógico y la formación a directores y directoras de centros educativos.
Además de promover la Fundación Juan Uña, en Extremadura fue un incansable movilizador de la sociedad civil para generar debate y crítica constructiva en torno a la Educación. Logró impulsar la creación al mismo tiempo del Forum Europeo de Administradores de la Educación en Extremadura o la Asociación Pedagógica de Escuela de Verano, que han venido funcionando desde los años 90.
Tengo que decir que, desde que conocí a Jose Antonio en 1998, como alumna suya, opositora al cuerpo de maestros, he mantenido una relación constante con él, en la que ha ejercido una influencia muy positiva sobre mi, muy cercana al mentorazgo y sobre todo, lo he considerado un maestro y un amigo. Mis padres no tuvieron la suerte de poder estudiar y en concreto mi padre murió muy joven. Jose Antonio desde que me conoció , me motivó, me valoró y me animó a seguir aprendiendo, a disfrutar de la cultura y a conseguir otros logros académicos o laborales. Cada vez que hablaba con Jose Antonio, me daba una visión interesante de la historia de la educación, de la política o me enseñaba algo nuevo, porque era un pozo de sabiduría. Yo admiraba a este hombre que me valoraba y me daba todo su conocimiento de forma gratuita, sin conocerme de nada.
Antes de morir, nos visitó a Agustina Carmona y a mi en repetidas ocasiones en nuestro centro educativo con la intención de que diéramos continuidad a la Fundación Juan Uña y, en cada visita, nos contaba también algo de su historia profesional y personal, siempre ensalzando a su esposa y compañera, Mari Paz y valorando lo positivo de cada uno de sus hijos. Yo formaba parte de la Fundación como patrona desde 2017 y como miembro de la Comisión Delegada desde 2019 . En 2020 y citando a Santa Teresa de Jesús, se empeñó en que yo era la persona que podría darle continuidad una vez que ellos ya no podían hacerlo y me propuso la presidencia. La verdad, que no era la mejor etapa por la que pasaba la Fundación y que yo tenía que dejar otra de mis aportaciones altruistas, la de la presidencia de A3CEX asociación que fundé y que presidí durante 10 años. Tenía tres hijos y estaba opositando a inspección, pero … ya le conocéis… A Jose Antonio no había forma de decirle que no a sus propuestas. Así que, aquí estoy.
Siempre nos sorprendió su frescura intelectual, su forma apasionada de hablar de la educación, su implicación constante, su espíritu emprendedor. Su sed de conocimientos era insaciable. Unas semanas antes de morir nos contó que se había matriculado de Filosofía en la Universidad Oberta de Cataluña, que estaba escribiendo sus memorias y que iba a poner en práctica el QUAFE renovado para secundaria en colaboración con Paco Galván. Además proponía proyectos nuevos para la Fundación o trataba de retomar los antiguos. Como diría Mari Paz, ¡no había quien le pudiera seguir el ritmo!.
Jose Antonio fue un gran hombre , un maestro para todos, inteligente, con el mejor talante, comprometido con la sociedad, generoso, daba su tiempo y su conocimiento a raudales, culto … y amigo cercano que dejó una profunda huella en todos nosotros.
El final del escrito que ha guiado en parte mi exposición decía: Mi esposa que también se ha jubilado este año termina su escrito para este libro de recuerdos diciendo que se jubila de la obligación de trabajar por la educación profesionalmente, pero no de la devoción de seguir trabajando por la mejora de la Educación en Extremadura. Yo, como tantas otras veces, como nos ocurre a tantos maridos cuando hablan nuestras mujeres, digo Amen, Mari Paz, amén… Yo también, ya, seguiré trabajando junto contigo por la mejora de la educación de Extremadura.
Para finalizar me gustaría leer una frase que escribió y que en palabras de él es la mejor que escribió en su vida…. En Fundación Juan Uña la hemos querido grabar en la placa que entregamos a personas vinculadas a nuestra organización y fines , o a aquellas que están comprometidas con la educación. Nuestra vicepresidenta Agustina Carmona, le hace entrega de esta placa a la presidenta de la Asociación Rosa Sensat y a la presidenta de la Fundación Artur Martorell.
A lo largo del S xx se ha conseguido en España que cada pueblo tenga una escuela, en bastantes casos una buena escuela; pero para educar en el siglo XXI es necesario que cada pueblo sea una escuela, cada calle una clase, cada casa un núcleo de civismo, cada ciudadano un maestro y cada maestro uno de los ciudadanos más respetable y más respetado de la sociedad. (José Antonio López Fernández)..



